Seguro que conoces a algún humano que parece un robot… lo que hasta ahora no conocíamos era lo contrario. Google ha estado haciendo progresos en su asistente desde que lo anunciara hace dos años en su conferencia de desarrolladores I/O y lo que nos muestra a día de hoy es cada vez más prometedor. Google Assistant ya está disponible en más de 500 millones de dispositivos, conectado a 5.000 dispositivos domésticos, disponible en más de 40 marcas de coche e integrado en algunos de los últimos modelos de teléfono, como el Pixel 2 o el LG G7 ThinQ, que incluso tiene un botón físico dedicado al Asistente de Google. Se espera que a finales de año esté disponible en más de 30 idiomas y 80 países.

Los matices, el eterno desafío

Los idiomas son complejos. Dado que podemos preguntar algo tan simple como “qué tiempo hace” de unas 10.000 formas distintas, Google ha tenido que ponerse las pilas en mejorar la capacidad comprensiva de su asistente para que puedas hablarle de forma natural y él pueda interpretar correctamente las conversaciones. Con los avances en inteligencia artificial y la tecnología WaveNet de DeepMind, Google ha podido crear un set de voces que suenan naturales y genuinas. Cada vez  son más capaces de captar detalles tan sutiles como fundamentales: el tono, el ritmo y esas pausas clave que van modificando el discurso y transmiten tanto significado.

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Nuevas voces y una conversación fluida

Ya se puede elegir entre seis voces, que usan de forma muy acertada interjecciones, coloquialismos y hasta dudan antes de responder, emulando de forma bastante impresionante el curso normal de una interacción entre humanos.

Además, parece que pronto no necesitaremos activar el robot diciendo “OK Google” cada vez que hagamos una de nuestras peticiones. El Asistente será capaz de entender si continúas hablando con él o si es con alguien más, y responder de forma acorde. Como una parte fundamental de mantener una conversación natural es ser capaz de llevar múltiples hilos a la vez, el sistema de Acciones Múltiples -ya operativo- permite al Asistente entender cuestiones más complejas, conectadas con algo que se le ha preguntado antes, como “¿Qué tiempo hace en Nueva York? ¿Cuál es la temperatura máxima allí? ¿Y en Virginia?».

Adaptar el SEO a la búsqueda del usuario

Como ya vimos con Cindy Krum en su ponencia Mobile Search is The New Normal durante The Inbounder 2018, la búsqueda por voz es cada vez más frecuente entre los usuarios, por lo que hay que tener en cuenta esa entrada de búsquedas a la hora de trazar nuestra estrategia SEO. Y no solo la búsqueda por voz: Gianluca Fiorelli ya reflexionaba acerca de la búsqueda visual durante su intervención en el mismo evento.

Nuestros esfuerzos de posicionamiento deben tener un horizonte claro: la búsqueda semántica.

Qué motiva al usuario a escribir su pregunta, qué hay detrás de esa búsqueda. ¿Qué necesita? Preguntas que empiezan con ‘qué’, ‘cuánto’, ‘dónde’… son habituales entre las búsquedas por voz que los usuarios suelen hacer para consultas en su día a día.

En su forma más simple, esto implica anticiparse a la intención del usuariodeterminar el contexto de lo que está buscando. Y ello resulta en una búsqueda más inteligente que analiza la historia de un usuario y el contexto general de las palabras buscadas. Todo ello, para dar resultados más relevantes.

Esto nos lleva a un concepto fundamental, la intención de búsqueda. Los motores de búsqueda usan palabras clave, entidades, y la relación entre ellas para intentar averiguar la intención de búsqueda. Si una página web contiene las palabras clave que un usuario está buscando, es un buen indicador para Google de que esa página pueda ser un buen resultado que mostrar.
No obstante, para evitar un uso no-relevante de palabras clave (keyword stuffing) que no proporcionaría una buena experiencia de usuario, tiene en cuenta cientos de factores incluyendo las ya mencionadas entidades.

Lo curioso de ellas es que conectan de una forma que podemos predecir. Por ejemplo, una película, como entidad, está conectada a los distintos actores (también entidades) que forman su reparto. Esos actores, a su vez, están conectados a otras películas en las que han salido (también entidades) así como a las ciudades en las que viven, y así consecuentemente en una infinidad de conexiones que se expanden a lo largo y ancho de la web 🙂

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