Tus acciones de email marketing alimentan tu comunicación con el futuro cliente. Como tal, cada campaña tiene que ser analizada según los objetivos propios de la estrategia Inbound. Algunos ejemplos de métricas son las tasas de aperturas, los clics, las tasa de rebote y las conversiones.

La tasa de apertura

La tasa de apertura hace referencia a la cantidad de usuarios que han recibido y abierto el email que has mandado. No mide el interés que el usuario haya podido tener en el mensaje, si ha leído el texto del email o si le ha dado clic por error… pero te da una visión general de la efectividad de los asuntos de los emails.

Clics

Esta métrica nos va acercando más hacia qué interesa al usuario: en qué punto del email ha hecho clic, en qué enlaces ha entrado y en cuáles no.
La tasa de clics es una parte fundamental del embudos de conversión. Sabiendo dónde ha hecho clic el usuario es posible saber si este ha llegado a la página en la que tendrá lugar la conversión (landing page, formulario, etc.).

Rebote

La tasa de rebote, también conocida como fallo de entrega, es un indicador que te da idea del nivel de error que existe en tu campaña. La tasa de rebote indica el número de correos electrónicos que no han sido entregados a su destinatario debido a direcciones mal escritas, inexistentes o dadas de baja. También se incluyen en esta tasa, bajo la tipología de “rebote suave” aquellas razones circunstanciales como un buzón de correo electrónico lleno o problemas con el servidor que aloja la cuenta de correo electrónico.

Conversiones

La tasa de conversión es un indicador del número de usuarios que hacen la acción que estás esperando que completen. La tasa de conversión mide exactamente el porcentaje de emails que conduce a una acción concreta y, en definitiva, el porcentaje de usuarios que termina completando esta acción. Gracias a la tasa de conversión sabrás si los usuarios terminan haciendo lo que esperas de ellos: el objetivo fijado por tu empresa.

Fotografía del artículo: @helloquence

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